Son las luchas


En la espera de la evolución
abril 15, 2008, 7:35 pm
Filed under: General

Para los que seguimos de cerca la lucha libre, no hay nada peor que soportar ese tinte amateur que salpica este deporte selecto.


Hace poco menos de un año, se encendió una luz de esperanza cuando los protagonistas de la Wwe vinieron a la Argentina para promocionar los envíos de Raw, Smackdown y Ecw en Canal 9. Incluso nos sacó una sonrisa ver a gente como John Cena hablando cara a cara con una perdida Maby Wells.

Claro, con esto creímos que el gran circo de las luchas vendría por primera vez en su historia a nuestro país para demostrarnos algo de ese profesionalismo más exigente.

Los hechos marcan que aún estamos en el debe y esta llegada se extenderá, por lo menos, hasta que nos consideren en serio. Del otro lado de la cordillera, el fanatismo es tal que la Wwe se vio obligada a presentarse en Santiago de Chile.

Desconozco totalmente si existen ligas de luchas en el país vecino, pero no puedo negar que consiguieron lo que varios deseamos en estas tierras. Con esto no quiero poner en discusión el fanatismo de argentinos y chilenos, muy al contrario, me parece que la cuestión pasa por otro lado.

Empecemos por lo principal: nuestra tradición. Las luchas en Argentina comenzaron con “Titanes en el Ring”, un producto cuyo amo y señor tenía apellido armenio: Martín Karadagián. El programa, de notable éxito, permitió generar un escenario comercial apto para engrandecer la empresa. Muñecos, golosinas, figuritas, disfraces, discos y todo lo que uno pueda suponer eran necesarios para todo niño de la época. Y ahí radica el principal inconveniente, a mi entender.

Pensemos en “Titanes…”, un envío televisivo dedicado a una franja de público que no pasaba los 15 años o poco más. Seguramente, todas las familias juntas lo veían, pero el objetivo central era el infante pegado a los rayos catódicos alentando a Pepino, al Superpibe o al mismísimo Karadagián. Por esto mismo, por dirigirse a una edad en particular, los guiones se quedaban en “los buenos” o “los malos”. A lo sumo podíamos exigir la aparición de algún personaje curioso (la Viudita Misteriosa, El Hombre de la barra de hielo, Joe Galera) que cumplía la función de divertir un segundo y ya.

Si bien la primera piedra se había tirado con éxito, se suponía que el producto debía crecer. Bueno, la historia nos marca que nos equivocamos nuevamente. “Titanes” era muy bueno como programa, divertía y entretenía, aún con ese poco trabajo de los guiones. Pero las secuelas fallaron catastróficamente, hasta el día de hoy.

Repasemos un poco: Lucha Fuerte, Lucha Mundial, Lucha Total, las penosas remakes de “Titanes…” y, en la actualidad, 100% Lucha. Ninguna de estas que nombro aquí pudo escapar de la sombra de los fundadores de la lucha libre en Argentina. Y, en este orden de las cosas, tampoco evolucionaron en torno a los guiones y a las historias.

No me gusta criticar lo que costó con tanto trabajo, no es mi intención. También se reconocer que en este país hay mucha más historia luchística que en varios de Sudamérica. Pero me parece que, en el mercado de hoy en día, no podemos quedarnos anclados en los viejos esquemas que enfocan su atención en el público infantil. Sin ir más lejos, me encuentro haciendo un blog sobre este tremendo deporte y ya voy camino a los treinta años. Hay que entender y saber entender al otro: la lucha libre de globalizó de tal forma que a los eventos ya no van solamente los chicos de 9 a 10 años. Ahora también vienen los adolescentes y los adultos. La Wwe ya lo entendió, solo nos falta a nosotros.

Aquí sabemos que la técnica está, la voluntad también, la recepción del público es bastante buena y el marketing y el comercio cada día se extienden más. Pero, a su vez, sufrimos la ausencia de buenos guiones que abran el juego a todos/as.

Esto es lo que, a mi juicio, nos falta para que en la meca de las luchas nos tomen un poco más en serio. Me parece que se puede respetar la tradición y esa variada gama de personajes -valiosísima y hasta ingeniosa-, pero no debemos seguir petrificados con la vaga idea de que los guiones están basados en Vicente Viloni como héroe gentil y Goruta Jones como el monstruo asesino y malvado.

De cualquier manera, con el llamado de Shane McMahon a luchadores como Delivery Boy o Musambe Tutu para entrenarlos afuera, ganamos mucho. Y también con las transmisiones mañaneras en el 9, que instalan a las luchas en el seno de cada hogar.

Y por estas cosas que acabo de enumerar, la mismísima Wwe ya se dio cuenta de que, de la misma manera, son ellos los que deben ampliar el mercado y ampliar sus horizontes. Primero fue en México y Japón, donde ya hay instalada una fuerte raíz luchística. Después llegan a Europa –Inglaterra, Italia-, con buenos dividendos. Y ahora –recién ahora, malditos sean- se avivaron de que existimos.


Como dije, hace pocos meses fue Chile. Y no tengo dudas de que, dentro de pocos años, Argentina albergará ese tremendo circo que se llama Wwe. Y si ellos pueden, también Tna.


Mi confianza es ciega. Solo tendremos que esperar por los resultados.

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